Espiral Wintel. Fenómeno de retroalimentación entre empresas de soft y hard -Microsoft Windows e Intel- que obliga al usuario a tener que cambiar su computadora por un modelo más nuevo. Las nuevas versiones de los sistemas operativos no son compatibles con el hard viejo, para lo que se desarrollan procesadores más potentes. Estos procesadores incluyen capacidades que vuelven obsoletos a los sistemas operativos en uso. Así la espiral se prolonga infinitamente.
Windows Vista llegó con un paquete de APIs nuevo. No sólo que Vista tiene requerimientos de hardware que hasta muchas computadoras con XP SP2 no son capaces de tolerar, sino que la inclusión de DirectX10 cerró por completo la discusión.
Directx10, y el Direct3d10 no es compatible con ningún sistema anterior. Entonces, los fabricantes de hard se ven obligados a alinearse bajo Directx10 y producir placas basadas en esa API o quedar excluido del negocio. (deberíamos replantearnos entonces si esta API es abierta o propietaria, aunque en otro sentido que el tradicional)
Claramente en esto hay beneficiarios directos: Intel, que lanzó al mercado las computadoras que soportan Windows Vista antes que éste aparezca. Otros fabricantes, esperaron a la difusión de la API para elaborar su hardware.
Otras acciones paralelas fueron tomadas por los productores de hard para mantener sus mercados, que es acercarse a ellos.
En este contexto, Nvidia realizó un acercamiento a la región Latinoamérica presentando sus componentes -principalmente la GPU GeForce y la Motherboard Nforce- que están preparados para correr Vista sin problemas.
Fue en Brasil, con un evento en el que se evangelizó a invitados y medios acerca de las bondades de los componentes Nvidia, y con la presencia de parte de la alta gerencia de la empresa.
En una coyuntura en donde la convergencia demuestra que no hay fronteras, Nvidia abre el paraguas y anuncia que sus
placas, además de ser compatibles con la nueva versión del sistema operativo más popular, soportan formatos en alta
definición (juegos y películas). Con todo esto la espiral parece confirmarse como infinita
© Ricardo Argüello
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